Estudio del Caso de Nueva Orleans

La engañosa promesa de las escuelas charter: Estudio del Caso de Nueva Orleans 

La reciente obsesión nacional con las escuelas charter y su supuesto papel como solución al decadente sistema educativo de Estados Unidos puede apreciarse en un número de costosas películas documentales tales como Waiting for Superman y The Lottery. Los principales actores del movimiento de reforma de la educación, junto con las grandes organizaciones filantrópicas respaldadas por ricas corporaciones, tratan de hacerle creer al mundo que las escuelas charter son las grandes salvadoras y las promueven como la gran solución para el maltrecho sistema de educación pública. Estamos viendo como estas instituciones, financiadas con fondos públicos pero administrados como entes privados, van brotando por todo el país, especialmente en las comunidades pobres de color como Oakland, Nueva Orleans, y Washington DC. Está creciendo también el debate sobre este nuevo tipo de escuelas. En el modelo de las escuelas charter los maestros carecen de protección sindical, cada escuela goza de una autonomía administrativa sobre el presupuesto, el plan de estudios, la contratación y el despido de personal, las horarios escolares y el calendario escolar anual, y a menudo son financiados por las grandes organizaciones filantrópicas respaldados por gigantescas corporaciones. Aquí en Oakland, la disputa local ha crecido debido a la decisión del Consejo de Educación de Oakland de cerrar 30 escuelas en los próximos cinco años. Algunas de ellas son las que tienen el menor número de alumnos inscritos y algunos de los resultados más bajos en los exámenes estandarizados. Mientras tanto crece sin cesar la cantidad de escuelas charter. Muchos miembros de la comunidad que se oponen al cierre de las escuelas sostienen que existe una correlación entre la decisión de la junta escolar y la tendencia a la charterización del distrito, por su parte los miembros del Consejo de Educación insisten en que es simplemente una medida para ahorrar dinero. Para poder comprender mejor el debate sobre las escuelas charter y la forma en que puede afectar a la ciudad de Oakland, debemos remontarnos a la experiencia de Nueva Orleans, Louisiana, el lugar donde nació el movimiento por la privatización de escuelas públicas a través de la proliferación de escuelas charter. Hoy día Nueva Orleans es la ciudad con el mayor número de charters del todo el país.

Una crítica importante contra las escuelas charter es que, debido a su relación con las corporaciones y por lo tanto con la economía de mercado, adhieren a muchas de las características negativas del mercado capitalista que se mueve con fines de lucro. Según el Profesor Kenneth Saltman estas características son las siguientes: la competencia, la elección, la eficiencia, el monopolio, la recuperación, y el fracaso. Todos estos aspectos se reflejan en el sistema de escuelas charter de Nueva Orleans y propician una cultura de competencia en todos los niveles de esta estructura privatizada y orientada a resultados inmediatos: competencia entre las escuelas públicas tradicionales y las escuelas charter, competencia entre estudiantes, padres, maestros, y entre las mismas escuelas charter. En este artículo quiero discutir cómo cada una de estas características del capitalismo se presentan en los charters de Nueva Orleans, desde los selectivos mecanismos de admisión, hasta los maestros y la contratación administrativa, los despidos de docentes, los cierres de escuelas, la selección de escuela por los padres de familia, los ataques antisindicales, la tensión racial, y el excesivo énfasis en los resultados de los exámenes escolares.

Las condiciones discutidas anteriormente se iniciaron a partir del año 2005 con el huracán Katrina. La tormenta fue utilizada como un catalizador para diezmar lo que era el sistema de escuelas públicas de Nueva Orleáns y reemplazarlo con escuelas charter. Se aprobó una legislación estatal que determinó que todas las escuelas a las que se considere que están “fracasando” serían puestas bajo la administración de un distrito llamado Distrito Escolar de Recuperación, (RSD). El “fracaso” fue determinado mediante el School Performance Score (SPS), que se basa en los resultados de los exámenes estandarizados. Pablo Pastorek, el superintendente estatal de educación nombrado directamente después de Katrina y el cerebro detrás de estas reformas en Nueva Orleans, aprovechó la ocasión para traspasar 107 de los 128 colegios de Nueva Orleans al modelo de escuelas charter. Antes de la tormenta Nueva Orleans tenía solamente 2% de estudiantes en escuelas charter, en la actualidad esta cifra alcanza ya el 78%. Muchos reformadores educativos de fuera de Nueva Orleans saltaron con todo al tren de este “experimento educativo”.

Los medios de comunicación y los propietarios de las escuelas charter trataron de presentar la tragedia del huracán y la reconstitución posterior de la Junta Escolar de la localidad de Orleans – Orleans Parish School Board (OPSB) – como una “oportunidad positiva” para reinventar el sistema educativo de Nueva Orleans, sin tener ninguna consideración por la estructura existente ni por a gente que vivía allí. El objetivo declarado de Pastorek era el de crear un modelo que podría ser utilizado en otros distritos urbanos pobres de todo el país. A pesar de que los líderes de esta insurgencia de charters declaran que no tenían un plan predeterminado, la reconstrucción del sistema escolar público anterior perdió toda prioridad luego de que el gobierno federal decidiera destinar $ 20 millones solo para las escuelas charter y no a las instituciones públicas. Algunos críticos de los charters dicen que esta retórica no es mas que una cortina de humo para ocultar la privatización de la educación pública y lo consideran insultante para todos los desplazados y fallecidos en el huracán Katrina. Existe la sensación de que las comunidades de Nueva Orleans, formadas históricamente en su mayoría por negros, son reemplazables y que representan casi un obstáculo para el desarrollo de este gran experimento privatizador de escuelas.

En el año 2010, el Superintendente Vallas le dijo a los padres que si una escuela charter no les gustaba podrían “votar con sus pies.” Esta afirmación es particularmente problemática debido a la implicación de que las escuelas charter son responsables únicamente frente a los padres de familia en lo individual. La declaración pone de relieve la falta de control público al interior de estas entidades autónomas descentralizadas que son sin embargo financiadas con fondos públicos. El Distrito Escolar de Recuperación no tiene ninguna junta escolar electa públicamente y por esa razón el superintendente, quien está legalmente obligado a ser seleccionados por una junta escolar electa, fue en este caso nombrado por el gobernador de Louisiana. Por lo tanto, sin la participación del público sobre quién es el funcionario que está ejecutando, aprobando y supervisando estos charters, ¿cómo puede haber un verdadero control de la comunidad sobre ellos? El escritor Leigh Dingerson caracteriza este “desafío a los valores democráticos” como un verdadero “mercado de pulgas de optimismo empresarial dedicado al desmantelamiento de la institución de la educación pública en Nueva Orleáns.” Esto está en contradicción con la retórica de que las escuelas charter están a la vanguardia de la conversión de la educación pública en un sistema educativo más justo y eficiente en Estados Unidos.

La comunidad negra de Nueva Orleans, especialmente la clase media que, antes de la tormenta, estaba formada principalmente por los profesores, se ha visto afectada debido a la proliferación de los charters. 7.500 profesores y miembros del personal fueron despedidos en el 2006 después de la tormenta, el 75% de los ellos eran negros, a lo que se le agrega el hecho de que 100.000 residentes de Nueva Orleans aún no han regresado a la ciudad. La terminación contractual de muchos profesores se debió a que la Junta Escolar local no cumplió con reabrir las escuelas durante todo el año posterior al huracán Katrina, lo que resultó en la expiración del contrato con el sindicato de maestros. Linda Johnson, presidenta de la Junta de Educación Primaria y Secundaria de Louisiana, respondió a los despidos diciendo que “era la única manera de eliminar el contrato colectivo de trabajo y aprovechar la oportunidad para comenzar de nuevo.” Se puede establecer un paralelismo con lo ocurrido en Oakland, California, en el año 2003 cuando el estado tomó el control del Distrito Escolar Unificado de Oakland con el consiguiente cierre de escuelas, la falta de protección sindical de los docentes, y el posterior giro hacia los charters.

Con el sindicato de maestros fuera de juego y con tantos residentes de Nueva Orleáns desplazados, el Distrito Escolar de Recuperación dio inicio a la tendencia a emplear y contratar a una mayoría blanca de las afueras de Nueva Orleans, ya sea como miembros de su junta, o como administradores, maestros, y personal en general.

En la cumbre del sistema de escuelas charter se encuentran organizaciones como New Schools for New Orleans y New Leaders for New Orleans que están afiliadas a la principal cadena de escuelas charter Knowledge is Power Program (KIPP) y se basan en un modelo rigidamente estructurado. Desde esa posición privilegiada determinan el curso del modelo charter mediante el reclutamiento y contratación de administradores que provienen del sector financiero. El panorama al interior de las aulas también está cambiando debido a los enormes programas federales de contratación de personal docente como TeachNOLA y Teach for America. En Nueva Orleans, antes de 2005 sólo había un 10% de nuevos profesores y el 73% de los profesores eran negros. En el 2010 el número de maestros veteranos se había reducido a menos del 46% y el 40% de todos los profesores era de raza blanca. Esta misma tendencia se puede ver en la ciudad de Oakland a medida que disminuye el porcentaje de profesores afroamericanos y su lugar va siendo tomado por los nuevos administradores y maestros blancos debido a factores como la gentrificación, la proliferación de escuelas charter, al cierre de escuelas y a los programas de reclutamiento de personal docente.

Algunos viejos residentes de Nueva Orleans, temen el impacto adverso que puede provocar este influjo de educadores blancos transitorios sobre el tejido social de la que fuera una comunidad muy unida y vibrante. Ellos sostienen que los veteranos educadores nativos negros pueden ser un mejor apoyo para los estudiantes de Nueva Orleáns porque entienden sus necesidades, su cultura y su historia. Los profesores veteranos son más hábiles y están mejor preparados para trabajar con la población estudiantil de Nueva Orleans que sufrió el trauma de Katrina o que pertenecían a las comunidades empobrecidas anteriores a Katrina. El número de profesores blancos de primero y segundo grado sigue aumentando debido a los programas de reclutamiento en los que no se pide como requisito tener experiencia docente para ser contratados, esto le da a las escuelas charter una fuerza de trabajo barata, maleable y desechable. Muchos de estos nuevos maestros se cambian, renuncian, o son despedidos durante los primeros dos años. Un maestro expresó su preocupación en una reunión de la junta de la escuela en la que dijo que “los estudiantes con los que nadie quiere lidiar se ven afectados por tanta inestabilidad entre los maestros, lo que conduce también a una inestabilidad entre nuestros estudiantes … Hay inestabilidad que se extiende luego hacia la comunidad. Necesitamos comunidades estables… Escuelas estables nos dan comunidades estables.”

Esta inestabilidad se ve, también en los constantes cambios de maestros y el cierre de escuelas públicas e incluso de escuelas charter. Para que las escuelas charter del Distrito Escolar de Recuperación permanezcan abiertas los estudiantes deben obtener calificaciones suficientemente elevadas en el cuarto año de operación de la escuela. Los charters que terminan siendo cerradas, solo para ser reemplazadas por los charters de las grandes cadenas como KIPP, son a menudo las que tienen el presupuesto más bajo y no cuentan con el respaldo de grandes organizaciones filantrópicas, como las fundación de Gates o la Broad Foundation. Para empeorar la tensión racial introducida por el debate de los charter, muchos de los charters que terminan eliminados están dirigidos por miembros nativos de la comunidad negra que buscan tener más participación de la comunidad y mayor control sobre la educación de sus hijos. Recientemente Pastorek refiriéndose al permanente cierre de escuelas del RSD declaró: “Ponemos a las personas a trabajar y también las sacamos de trabajar.” Inherente a esta carrera por mantener abierta la escuela es la presencia cada vez más pervasiva de la competencia, todo bajo el maquillaje de un sistema de escuelas charter

Debido a que la sobré vivencia de las escuelas charter depende del éxito del estudiante, el proceso de inscripción abierta se convierte en un concurso muy selectivo sobre la base de los resultados en los exámenes escolares y en el reclutamiento de los estudiantes. Hay una mayor presión sobre las escuelas públicas y charter, a partir de la política del gobierno de Bush llamada Que Ningún Niño Se Quede Atrás, para que demuestren su eficacia y obtener financiamiento a través de pruebas estandarizadas. Nadie ha demostrado que exista una correlación entre el aumento de los resultados de los exámenes y las escuelas charter, especialmente en Nueva Orleans, donde el alumnado ha cambiado drásticamente desde la tormenta. De hecho, el aumento recientemente reportado de los resultados de las pruebas de 4to y 8vo grado en Nueva Orleans, y por el que le dieron crédito a la proliferación de las escuelas charter, comenzó en realidad en el 2003, años antes del huracán Katrina. Por otra parte, los exámenes estandarizados no representan con exactitud la obtención de conocimientos, especialmente para los niños con estilos de aprendizaje no convencionales, ni tampoco son indicadores de que se enriquece la educación de los estudiantes o que los vuelva capaces de ser fuerzas positivas en sus comunidades.

En el despiadado medio que rodea las escuelas charter los estudiantes que están aprendiendo el idioma inglés y que tienen un rendimiento mas bajo, o los que tiene alguna discapacidad, se convierten en víctimas de daño colateral. En el raro caso que lleguen a ser admitidos, a menudo no se dispone de los servicios de apoyo que necesitan. En el año 2010 se presentaron contra el Departamento de Educación de Louisiana un total de 4.500 procesos de quejas de estudiantes discapacitados en Nueva Orleans y de demandas judiciales administrativas de agencias que dan servicios de asistencia jurídica sin fines de lucro. No son solamente los estudiantes discapacitados los que sufren por estas encubiertas prácticas excluyentes. Los estudiantes con bajas calificaciones y los que presentan problemas de conducta, es decir la población joven que es más susceptible a la pobreza, el encarcelamiento y la adicción a las drogas, termina siendo derivada a las pocas y deterioradas escuelas públicas que aun quedan, o hacia las escuelas charter con los peores rendimientos académicos o acaban desertando de la escuela por completo. Julianne Hing de la revista Color Lines lo dice con bastante claridad cuando afirma que “las reformas agresivas de Nueva Orleans, que tenían la intención de responder a la cuestión de las bajas calificaciones en los exámenes en el distrito así como la de reducir la persistente brecha en el rendimiento escolar, parece que sólo re-inscribieron las desigualdades que existían previamente.” ¿Cómo pueden afirmar que los charters ayudan a las comunidades pobres de color si dejan en la calle a los que más necesidades tienen? Las verdaderas preocupaciones del conjunto de las comunidades han sido ignoradas por las grandes flotas de escuelas charter cuyos objetivos no son mas que su propio interés.

Para terminar, estoy seguro, a partir del análisis de la charterización de la situación del Distrito Escolar en la localidad de Orleans, que las escuelas charter no son la respuesta a los problemas pre-existentes en la educación pública. En Nueva Orleans, el ambiente competitivo ha generado antagonismos al interior de lo que antes era una comunidad negra muy unida, donde los estudiantes compiten por lugares en las escuelas y el individualismo de los padres es fomentado por encima de la solidaridad comunitaria y los esfuerzos colectivos por progresar. La consecuencia de la utilización de fondos públicos para intereses privados es que nosotros, la comunidad, no tenemos ya ningún control real sobre cómo está siendo utilizado este dinero por Teach for America, New Schools for New Orleans, los charters individuales, la RSD, o sobre las fundaciones patrocinadas por las empresas. A pesar de que nuestro actual sistema tradicional de educación pública tiene muchos problemas, este sí permite cierta participación de la comunidad desde el nivel federal al local a través tanto de la elección de funcionarios como de la protección de los sindicatos de maestros. Tenemos que avanzar hacia un sistema que apoya el control y la participación pública, porque los profesores y las familias sabemos mejor lo que queremos y los charters en realidad nos alejan de este objetivo. Estoy a favor de escuelas pequeñas en las que los maestros tengan la libertad de enseñar material que va más allá de lo que está en los exámenes estandarizados, donde todas las escuelas tengan amplios recursos para los servicios básicos, las artes y las actividades extra-curriculares y en la que el fortalecimiento del poder de los estudiantes sea la meta final. El Distrito Escolar de la localidad de Orleans podría ser la cara del futuro educativo de nuestros hijos a medida que se la extienda las escuelas charter en las comunidades pobres de color como Oakland. Este tipo de escuelas jamás lo encontraremos en el marco de las escuelas charter, que asumen la educación a través de la competencia, la desigualdad, la privatización, y que ven a los seres humanos, especialmente los profesores y los estudiantes, como mercancías. El Distrito Escolar de Oakland tiene el mayor porcentaje de escuelas charter de toda California. Por el bien de nuestros hijos y el futuro de nuestra sociedad, ¿es un distrito charter realmente lo que nosotros, el pueblo, queremos para OUSD?

 

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